EL SUELO DE ZELLIGE


Creo que el suelo merecía un capítulo a parte (o quizás varios). Por algún motivo éste ha sido el tema al que le he dado más vueltas, entre otras cosas porque durante toda mi vida hasta hace dos meses nunca me fijaba en el suelo de los sitios. Supongo que sí que percibía frialdad, o color, o calidez….supongo. Pero lo que sí puedo asegurar es que no era consciente de la gama tan extensa que existe de cerámica, gres, mosaico hidráulico, toba, zellige, tarima, cemento pulido….La gracia que tiene Marruecos además es que puedes quedarte horas mirando como alguien con mucha habilidad “rompe” cuidadosamente un trozo de barro, le da forma de hexágono o de estrella minúscula a golpe de cincel y luego le pinta de increibles colores. Así uno detrás de otro. Este tipo de mosaico se llama “zellige”. Entre los artesanos se dice que cuando una casa tenía el suelo de zellige, los albañiles que habían puesto el suelo entraban de jovencitos y salían casados, con hijos y con nietos, ya que las piecitas son tan pequeñas que ponerlas una a una supone un par de décadas si las pone uno solo. Pues bien, hay varias estancias del Blanco Riad que tienen zellige, se ve un poquito en estas fotos lo que ocurre es que está tan deteriorado que no sé si se podrá conservar. En el centro de estas dos habitaciones hay una especie de rosetón de distintos colores hecho con piezas pequeñísimas, formando distintas figuras geométricas. La idea es conservar al menos los rosetones, ponerles un cristal encima y conjugarlo con el pavimento que ponga….

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